Tomas Bradanovic's Day

Tuesday, May 24, 2005

11:22PM - Los compasivos fat cats

Como ayudar a los pobres era más o menos el tema de un foro que estuve leyendo en estos días y no dejaba de divertirme como se imaginan lo que es ser pobre los que nunca lo han sido y como se escandalizan con la "extrema" pobreza, "indigna, escandalosa que quita dignidad al ser humano".

Que sarta de tonterías pensé mientras recordaba la Población Santiago donde me crié, justo entre la Nogales y el Zanjón de la Aguada. Después de un gran terremoto (creo que fue el 66) se inventó la "Operación Sitio" y aplanaron un antiguo sembrado de lechugas instalando unas 3.000 "media-aguas" que consistían en dos piezas de madera con techo de cartón alquitranado (fonolitas), en cada esquina había una llave de agua para la cuadra y los baños eran letrinas con un pozo septico, es decir un simple hoyo de unos 3 mt en el suelo. O sea todo lo necesario para escandalizar la sensibilidad de estas almas caritativas.

Curiosamente los recuerdo como los años más felices de mi vida, mis amigos cogoteros (asaltantes), mis compañeros de la escuela 157 (o algo así se llamaba), mis excursiones por la cantera de los Nogales o en el enorme basural de Lo Prado, mis años maravillosos. Y resulta que nunca me sentí pobre porque la pobreza es cosa relativa y mi mamá, como María Antonieta en el destierro, era bien democrática pero siempre dejó en claro que proveníamos de una clase social muy superior, recuerdo que junto con los Quinteros-Meiggs eramos algo así como la aristocracia de la cuadra, sin un peso en el bolsillo pero con gran estatus social.

No es raro que un senador que estudió en el Santiago College, que lo mandaron a doctorarse a USA y que con una renta neta de más de 10 millones de pesos cada mes escriba encendidos artículos contra la pobreza y la desigualdad social en el país, es lógico, el tipo no tiene la menor idea de lo que es ser pobre y le aterroriza la posibilidad de pasar hambre o no tener para comprarse su buena provisión de single malt o lo que sea, son como gatos gordos y bien cebados. Yo que pasé hambre la mayor parte de mi niñez y juventud les diría "tomelo con calma" no es tan terrible la cosa, ahora gracias a eso yo puedo comer lo que se me antoje y no engordo como un cerdo, no hay mal que por bien no venga.

Lo que no les cabe en el entendimiento a estas buenas almas, es que mucha gente vive perfectamente bien así y no están dispuestos a sacrificarse en lo más mínimo para tener más de lo que necesitan. entonces cuando viene el gobierno y les regala casas, ellos las arriendan a los que vienen bajando en la escala social (una opción muy racional) o bien las aceptan como algo natural, lo antinatural para ellos es pagar agua, luz y dividendos o -peor todavía- tener que salir a trabajar o ver modo de ganar más plata para financiar los nuevos gastos.

Esta incomprensión de la realidad entre los compasivos gatos gordos que tienen el sartén por el mango y deciden las leyes en el país es lo que nos tiene con gobiernos que se dedican a regalar y subsidiar de lo lindo...con la misma plata que le sacan a los pobres en forma de impuestos....

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