En Iquique
 Pura risa mientras me comía una empanada frita en la desembocadura del Río Loa, después vino lo bueno porque el aceite con que la frieron estaba más usado que el de mi camioneta, después me vino la tremenda lipiria.
Bueno, el asunto es que andaba en Iquique, la tierra de campeones así es que mis disculpas de antemano por todos los mail que todavía no he contestado, los estoy viendo recién. A propósito de camioneta alcancé a ir un día a Huara donde me acordaba que había visto algunas camionetas en desarme y preguntando, preguntando ¡bingo! me encontré justo con la que necesitaba; una Chevrolet Silverado de los ochenta con la que traté el eje por un buen precio. Solo me falta comprobar si tiene los mismos soportes, esperemos que así sea y volveré a andar en mi camioneta nuevamente. Lo único malo es que ahora me va a quedar sin fuerza para tirar la casa rodante, porque ese diferencial corresponde a un motor demasiado grande, pero en fin, vamos resolviendo los problemas de a poco, uno por uno. En estos días he tenido más problemas que una monja con atraso. ¿quieren ver fotos de mi Viaje a Iquique? haban clic en el link y verán algunas de mis disparatadas desventuras.
Que decir de Iquique; todo igual o peor, que pena más grande como está esa pobre ciudad. Pensar que la conocí cuando recién empezaba la ZOFRI y era un lugar lindo y amable, dios nos libre en Arica de correr la misma suerte. Creo que los seres humanos se dividen en dos clases: los que les gusta Santiago y los que les gusta Arica, a los que les gusta Santiago soportan Iquique, sueñan con Nueva York, Chicago Rio de Janeiro o Miami. A los que nos gusta Arica nos gusta también California, Paracas, Salvador de Bahía, Parati. Por más que lo pienso no me cabe en la cabeza que exista gente que le guste Santiago, pero de todo hay en esta villa del señor.
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